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Escrito por: Viviana Moyano Grimaldo Viñedo de Lavaux en terrazas Suiza es un país centro europeo que, a pesar de estar rodeado de cuatro naciones eminentemente vinícolas, como lo son Francia, Alemania, Austria e Italia y tener todas las condiciones para el cultivo de la vid, es mucho mejor conocido por aspectos como la cruz roja, su secreto bancario, neutralidad diplomática, fondue, chocolates, relojes y navajas, que por sus vinos. Es esa particularidad la que ha despertado el interés de muchos expertos en materia de vinicultura, pues al adentrarnos un poco en su historia y cifras, es posible observar que, aunque infortunadamente los vinos suizos continúan siendo unos grandes desconocidos por particularidades como su pequeño territorio y consecuente reducido número de hectáreas cultivadas, su complicada topografía (dos terceras partes de Suiza son atravesadas por los Alpes), altos costos de producción y bajos niveles de exportación, entre otras, efectivamente se trata de una nación con una verdadera tradición vinícola de antaño. De hecho, desde los años 80s ha ido consiguiendo una posición propia en el mercado de vinos premium a nivel mundial, basado en la protección y el respeto por el medio ambiente, consolidándose como uno de los mayores productores y consumidores de vino, que además cuenta con varios de los paisajes vinícolas más bellos del mundo.
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